Eso es la vocación. Es esa historia que Dios quiere escribir contigo, paso a paso, en tu vida real, en tus búsquedas, en tus heridas, en tus sueños y en tu manera única de amar. La vocación no es una orden ni una obligación, es un regalo, una invitación que Dios te hace personalmente.
Dios toma la iniciativa y “toca tu puerta”, pero tú tienes total libertad para abrirle. Él no obliga, Él invita. Responderle es el secreto para encontrar tu verdadero lugar en el mundo y ser feliz de verdad.
Este llamado tiene algo especial:
Es personal, Es para algo concreto y Es para compartir.
Hay tres “niveles” en este llamado:
El llamado a la vida: ¡Existes porque Dios te soñó! Estar vivo es el primer regalo.
El llamado a ser cristianos: Es la invitación a ser parte de la familia de Jesús (ser hijos de Dios) y vivir con fe.
Tu misión específica: Aquí es donde tú decides tu propio estilo de vida. ¿Tu camino es la vida laical en el matrimonio o la soltería? ¿Al sacerdocio? ¿A la vida consagrada?
Recuerda ningún camino es mejor que otro, todos son importantes y necesarios.
Como dice el Papa Francisco, la vocación es ese regalo precioso que nos hace salir de nuestra burbuja para empezar un camino increíble de amor y servicio. ¿Te animas a descubrir el tuyo?