Buscadora de Dios

Me permito compartir algunos textos de la tésis sobre:"Mística y Ciencias Humanas de Mercedes de Jesús Molina", tesis Masterado Hna. Estela Crespo Neira, a quien agradecemos su gran aporte para la vida cristiana y del Instituto Santa Mariana de Jesús. Dios le bendiga

 

1. 1. DATOS BIOGRÁFICOS

 

Conocer algunos rasgos autobiográficos de Mercedes, despeja su respuesta a la realidad concreta de su época y a la exigencia del seguimiento a Cristo. Esta insigne mujer nació el 20 de Febrero de 1828 en la hacienda “El Guayabo”, Cantón Baba, Provincia del Guayas [hoy, Los Ríos]. “Fue bautizada en Pueblo Viejo”[1]. Es la última hija del matrimonio: Miguel Molina A. y Rosa y Ayala, nativos de Guayaquil. Según la historia, en ese momento, “los piratas saqueaban la ciudad, cometían todo tipo de abusos con quienes se resisten a sus malvadas intenciones. Los más ricos, dueños de grandes haciendas se refugiaron en éstas. La familia Molina y Ayala está dentro de este grupo social. Vive alejada de la ardiente política y del gran centro de Guayaquil. Disponen de grandes posesiones”[2].

 

La atractiva y traviesa, niña Mercedes se forma intelectualmente en su casa, gracias al  incidente histórico, clase social y holgura económica. Los principios humano-cristianos los moldea su madre querida; dama distinguida por su virtud y noble conducta. Ella le inculcó: “las buenas costumbres, a ser firme en sus propósito, leal en sus sentimientos y que la verdad habite en sus labios”[3]. Adornada de grandes dotes artísticas, entre otras, la música, es una excelente pianista.

 

El dolor le abre el horizonte de Dios, luz fulgente que le induce a cumplir la voluntad divina. Muy pequeña, dos años aproximadamente, pierde a su padre y a la edad de 15 años [más o menos], queda huérfana de madre. En el sufrimiento, la cruz se perfila en el panorama de su vida con fuerza resucitadora de conversión y felicidad. Acontecimiento que le desinstala del  suelo nativo. Inicia su éxodo. Pasa a Guayaquil con la tía materna, Doña Rosalía de Olmos. Después se integra al hogar de su hermana María, quién se radica, también, en la misma ciudad.

 

La equitación es su mejor diversión. “Organiza un paseo a caballo con su hermana María y amigos. Audaz, arranca la caminata rompiendo con velocidad la brisa rival. Apunta el Triunfo en el arte de manejar el freno. ¡Oh sorpresa! ¿Qué pasa? Mercedes se cae del caballo y se rompe el brazo”[4]. Momento de profunda confusión. Es objeto de la más delicada atención de familiares y amigos. ¿Qué hace? Entra en reposo. Su brazo entablillado, adolorido. Ella serena, pensativa, sola. En el silencio, Dios brilla como luz en su esfera existencial. Pero ¿dónde está Dios? No lo siente pero su fe, le impulsa a buscarlo en sus devociones, de modo especial en el rezo del Rosario a la Virgen María. “Se siente insinuada a vestir el hábito blanco de la Virgen de la Merced, una práctica muy usual, entre la nobleza y el pueblo creyente. Tan pronto se recupera cumple su promesa con permiso de su confesor”[5].

 

Heredera de una cuantiosa riqueza. “A los 21 años, próxima a contraer matrimonio”[6], “siente un impulso de la gracia tan poderoso que resuelve desde ese instante no amar a otro objeto que a Dios, consagrándose con voto de castidad”. Cambio radical. Un nuevo programa de vida. Oración, dirección espiritual y servicio dentro y fuera del hogar. Mujer sensible, percibe la necesidad apremiante, las “niñas huérfanas”, se involucra directamente en esa realidad.

 

Corre buscando el amor y Dios le concede la gracia extraordinaria de la unión mística, misterio inefable. Recibe favores inusitados: toques, visiones y locuciones místicas. El amor, alondra que vuela le hace sentirse amada por Dios y a la vez, invitada interiormente a amarlo sin fronteras. Su corazón transformado en amor sublime percibe con claridad su vocación. Contempla el rostro de Cristo en la oración y ese mismo rostro encuentra en los hombres y mujeres a quienes sirve, de modo muy singular en los pobres y niñas huérfanas. Su estilo de vida, fundamento de su carisma. Vive en continua tensión: el Reino y la  lucha contra los conflictos del despojo. Camino entretejido de  noche y luz pero sustentado por la tierna mano de la Madre de Dios.

 

El amor a Dios le apremia, deja la casa de su hermana María y con decisivo amor emprende su peregrinaje. El primero de Febrero de 1867, encendido su corazón de amor fulminante, pasa toda la noche en la Iglesia de San José [Guayaquil]. Una noche de embeleso amoroso con el Esposo, sin horas ni minutos. Amanece y el dos, fiesta de la Presentación del Señor, en la Eucaristía, renueva los Votos: de castidad, pobreza y obediencia. Revestida de audacia por la causa del Esposo se inserta en la Casa de las Recogidas [huérfanas] en calidad de enfermera. Es “tierna madre” de las niñas. Después en Cuenca y Riobamba[7]. El amor a Dios  y a los más necesitados, la constituye en la primera misionera de Oriente,  Gualaquiza, Provincia de Morona Santiago [selva oriental].

 

En Riobamba, Prov. del Chimborazo, Funda el Instituto “Mariana de Jesús”, el 14 de abril de 1873. Allí termina su gran aventura de amor. Empieza su misión de “madre espiritual” de sus religiosas y niñas huérfanas. Les orienta a seguir a Cristo, abriéndoles el camino más provocativo y accesible en la misma cotidianidad. Es muy fecunda su acción maternal en el corto tiempo [2 años y 9 meses] porque inspirada por el Espíritu se oblaciona por su Instituto y de Superiora pasa a humilde súbdita. Pide al Exmo. Señor Obispo que nombre Superiora a la Madre María del Corazón de Jesús [Uquillas]. Su petición es aceptada y la nueva Superiora se posesiona, el 9 de Enero de 1876. “Dios viendo la humildad de su sierva Mercedes, bendijo la casa desde aquel día”[8]. Mercedes, “es el brazo derecho” de la nueva Superiora y los 7 años y 3 meses que vive, su testimonio es punto de referencia de la naciente comunidad. Con humildad y mansedumbres les ayuda a centralizar la vida en “Cristo camino de calvario” para servir al prójimo.

Inflamada de amor, el Esposo la lleva consigo, el 12 de junio de 1883. [10 años de vida religiosa, 55 de edad]. En un brochazo sintético se narra el amor más fascinante de Mercedes a Dios y a la humanidad.

Su SS. Juan Pablo II, en su visita a Ecuador, la declaró Beata, el Primero de Febrero de 1985 en Guayaquil, su tierra natal.   



[1]  Nota: El historiador José Mantilla encuentra la Partida de Nacimiento de Mercedes Molina en el Archivo

   de la Parroquia de Pueblo Viejo, Prov. de los Ríos 2006.

[2] FAJARDO ELIECER, S. J., La Rosadel Guayas, Quito 1960, 18.

[3]  A1, 1, 60. 

[4]   A1, 2, 64.

[5]   VAZQUEZ Y ALMAZAN HUGO,  La Peregrinade Dios, Edición, Guayaquil 1984, 64

[6] A5,1, 603

[7] Ibid.

[8] A1, 240, 413.