Hacia el Misterio

HACIA EL MISTERIO

 

Mercedes,  infatigable, corría buscando el rostro del Señor, abierta a toda posibilidad. Dios sale a su paso y la introduce en el misterio de su amor. Se acerca, desciende a su criatura y la enaltece, es su propia “imagen […] y establece con ella, la más grande comunión de amor”[1].

Confirma la dignidad humana de Mercedes y su éxodo constante hacia la gloria. Nada le agrada, sólo anhela correr detrás de su Dios, olvidándose de sí. La relación con Cristo la encuentra en la oración, la puerta más adecuada. Mercedes está en el umbral de la mística, inefable misterio de Dios que le seduce, abismo insondable de atracción”[2]. Dios para el hombre es “pura fascinación”, decía, San Agustín.

A partir  de este ámbito teológico tocaremos de refilón, cuatro Visiones y una Locución obradas por Dios amoroso en Mercedes y que generan su propio Carisma y espiritualidad.



[1]LORDA JUAN LUIS, Antropología Cristiana, Ediciones Palabra, S.A., Madrid 2004, 163.

[2]ÁLVAREZ TOMAS,  El punto de partida de la Espiritualidad Carmelitana, Texto de Internet 2003.