El compromiso con la Orfandad

Mercedes de Jesús Molina, creció en el seno de una familia donde aprendió a ser firme en sus propósitos, leal en sus sentimientos y que la verdad habitara en sus labios” (A 1, 60). Al ritmo de su desarrollo integral se fueron perfilando rasgos y virtudes que fortaleció su fisonomía espiritual y definieron su estructura personal. En medio de esta vivencia familiar experimenta el dolor de la orfandad al morir su padre cuando era muy pequeña y su madre siendo adolescente, creando en ella una sensibilidad por el huérfano y una capacidad de desarrollar su maternidad espiritual con ternura.

 

Su misión de “tierna madre” se proyecta en el orfanato de Guayaquil llamado “casa de las recogidas”. “las niñas se prendaron de Mercedes, les causaba embeleso la bondad de sus semblante, la caricia de sus limpias palabras, la inocencia que destellaba de sus claros ojos” encontrado en ella lo que les hacía falta, “una tierna madre”. Al regreso del Oriente, en Cuenca, se hizo cargo de la fundación de un orfanato a orillas del rio Tomebamba, se divulgo en toda la ciudad que la señorita Molina admitía niñas huérfanas, entonces acudieron numerosas personas, unas por necesidad y otras para que sus niñas tuvieran tan extraordinaria maestra y modelo para formar sus corazones en la virtud.

 

En Riobamba al fundar el Instituto, su tierno corazón se adhiere nuevamente a la niñez huérfana y sin amparo, así “su pequeña comunidad se compone de Hermanas y niñas huérfanas”. Que  juntas comparten un hogar con ambiente de familia en el que reina: el amor a Dios, el trato amable, la ternura, el diálogo, la corrección, el acompañamiento personalizado, la formación, la igualdad, prefiriendo el bien del otro al suyo propio, aun la niña mas difícil era ocasión para expresar su ternura y comprensión.

 

 

La Ternura un legado de Mercedes de Jesús

 

Tomado de Apuntes 1

 

“…Había en Guayaquil una casa de huérfanas…esta casa era sumamente pobre… niñas pobres que se habían recogido allí y considerando que esta casa era su propósito para ejercitar la pobreza y caridad, pidió ser admitida con el título de enfermera; se le fue concedido ese favor. (pág. 142).

 

“…Se presentó en la casa con el semblante muy risueño, ofreció sus servicios a la superiora y niñas que se hallaban reunidas”.    (cfr.pág. 145)

 

“…Cuando había alguna enferma, fiel a su oficio de enfermera le prodigaba todos los servicios que necesitaba” (Cfr pág. 146)

 

“…A las doce del día salía de su retiro para hacer la lectura espiritual en comunión con las huérfanas, los momentos destinados al trabajo manual se dedicaba con afán y trabajaba cociendo para las huérfanas”. (cfr. Pág. 148)

 

“… había permanecido en la casa de las huérfanas cerca de 9 meses… la superiora de la casa padecía continuas enfermedades… razón por la que determino el reverendo padre superior Miguel Franco… colocar en su lugar a nuestra Mercedes y como el norte de sus acciones era la obediencia, acepto el gobierno de la casa con la sumisión y humildad que le eran inseparables”. (cfr. Pág. 176).

 

Su primer cuidado fue “instruirlas en la práctica del bien, en los sólidos principios de la virtud las amaba a todas sin preferencia, era igualmente dulce y paciente con todas, las llamaba a su cuarto y tenía conferencias secretas con ellas a fin de granjearse su confianza y darles saludables consejos para evitar el pecado y practicar la virtud; su mayor placer era verles con la frecuencia que era posible acercarse a la santa mesa”. (cfr.Pág.176)

 

“Personalmente las dirigía y enseñaba a las huérfanas a leer, escribir, labores manuales y más trabajos propios de su clase y condición…”       (cfr. Pág. 177).

 

“Muchas veces  tuvo que mendigar, viendo las necesidades de sus hijas las huérfanas, salía en persona a pedir limosna para proveerles de alimento o ropa”. (cfr. Pág. 178).

 

“…Como tierna madre; sirviéndoles en sus enfermedades, llena de caridad y dulzura con todos”. (cfr. Pág. 179).

 

“Amaba la inocencia, se conmovía su tierno corazón al ver las lágrimas del arrepentimiento, se compadecía al ver el miserable estado del pecador”. (cfr. Pág. 235).

 

 “…Su corazón parecía que se adhería a la inocencia sin apoyo; por esto el  primer fin del Instituto es acoger y educar a las niñas huérfanas pobres sin amparo…” (cfr. pág. 236)

 

“Quería ser madre de todos, su corazón amaba a todos y hubiera querido  tener alas como la gallina para abrazar a todos sin distinguir a los unos ni a los otros, creyéndoles  todos sus propios hijos en el Señor”. (cfr. Pág. 236).

 

“… Proporcionar un asilo a las jóvenes inocentes pero incautas y que están expuestas al peligro, a fin de preservarlas del fin funesto que les prepara su juventud inexperta o los lazos que el demonio le extiende para aprisionarles en sus redes”. (cfr. pág. 237).

 

“Se divulgo en la ciudad que Mercedes Molina recogía huérfanas. Todas las señoras pobres que tenían niñas huérfanas, a porfía acudieron a esa casa desierta a consignar sus niñas, no tanto por necesidad cuanto porque tuvieran tal maestra y modelo para formar sus corazones en la virtud”. (cfr.Pág. 277)

 

“Recibió todas las niñas que alcanzo a contener la casa. Desde entonces principio nuevamente a ejercer sus funciones de tierna madre con las niñas que se le confiaba”. (cfr. Pág. 279).

 

“La  niña que acompañaba a Mercedes se asusto y se puso a llorar y temblaba la niña, pero Mercedes con serenidad le dijo: hijita, no te asustes que nada nos ha de suceder”. (cfr. Pág. 287).

 

“…Personalmente servía a la mesa de las huérfanas. (cfr. Pág. 341).

“El lunes de cada semana llamaba a su celda a cada una de sus… huérfanas de que se componía su pequeña familia, allí les hablaba con dulzura y amor, les enseñaba el modo de comportarse, les explicaba las dudas que tenían… les avisaba y corregía si había faltas, era con todas tierna madre; las huérfanas le tenían amor y respeto y a su vez confianza sin límites. En sus enfermedades les asistía con una paciencia y caridad inalterables (cfr. Pág. 342-343).

“Todos los días de fiesta explicaba personalmente el catecismo de la doctrina cristiana a las huérfanas”(cfr. Pág. 347)

 

“Su caridad en ese tiempo brillaba de un modo especial con una niña huérfana. Esta niña apuraba  la paciencia de su superiora era de mal natural, habladora, pendenciera…” (cfr. Pág. 348)

 

“… La madre superiora sufría todos sus defectos sin más palabra que decirle “¡Ah! Niña, ¡Ah! Niña, tú eres mi corona”.    (cfr. Pág. 349)

 

“A su bondad y dulzura unía también su firmeza. Cuando se le pedía una cosa que veía en su conciencia no debía concederla, nada había que le hiciera retroceder, no le ablandaba empeños, suplicas ni lagrimas”. (cfr. Pág. 35)

 

“La madre superiora tomo en la clase lo más penoso que es enseñar a las niñas tiernas; todo el día se pasaba allí sufriendo las incomodidades que dan estas criaturas. Cuantas veces se vio que las niñitas tiernas se dormían a su derredor y ella con suavidad y amor les colocaba arrimo en su cabeza y procuraba preservarles del aire cubriendo sus rostros, a todas las complacía y procuraba enseñarles a todas personalmente”. (cfr. Pág. 386).