Una fe inquebrantable

MERCEDES DE JESUS MOLINA. UNA FE INQUEBRANTABLE

 

La confianza en la otra persona se asemeja a la fe en el ser supremo llámese Abba, Dios, Yahvé, Alá... Depende de la experiencia que se da en el encuentro personal con la Divinidad.

Muchísimos hombres y mujeres de todos los tiempos han vivido la experiencia salvífica, vital, de: santidad, opción, compromiso... desde la FE.

El Dios con el que se identificó Mercedes de Jesús Molina y Ayala, es el Dios de Jesús, aquel Ser Supremo cercano al ser humano, misericordioso, acogedor, vivo, sensible al dolor "He oído el grito de mi pueblo" (Ex. 3,7). La humanidad de acuerdo a la experiencia familiar, social, cultural, religiosa,  puede atribuir miles de características humanas positivas a Dios, sin llegar nunca a definir la esencia de Mismo, pues Dios es el gran Misterio de Amor. El Misterio es fuente inagotable de sabiduría y nuevos descubrimientos. Nuevos caminos y nueva vida...

Mercedes de Jesús Molina bebió esta fe en el seno familiar "Su madre inculcó en su corazón a ser firme en sus propósitos, leal a sus sentimientos, que la verdad habite en sus labios" (A. 1,2). Con toda seguridad afirmaremos que no hay necesidad de declararnos personas de fe para vivir estos preceptos inculcados por doña Rosa Ayala en el corazón de Merceditas y sin lugar a duda es la formación, el acompañamiento que todo papá y mamá otorga a sus hijos, no contradigo. La idea es que esos preceptos inculcados en el corazón de Mercedes Molina eran fruto de una fe en Dios de Rosa Ayala y Miguel Molina, así de sencillo, la fe no se hereda, se comparte, se testimonia, se contagia.

La fe no es para resistir los momentos malos o cruciales, es cierto que para el creyente, la fe juega un papel importante cuando se dan esas experiencias dolorosas y negativas, tampoco la fe es para medir cuanto amamos a Dios. La fe es gracia, es regalo, y como tal compromete al creyente a fructificarla, vivenciarla, hacerla presente.

Santiago dice "¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe?, supongan que un hermano, hermana, andan medio desnudos y sin el alimento necesario, y uno de ustedes le dice: vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran, pero no les da lo que sus cuerpos necesitan ¿de qué le sirve?. Lo mismo pasa con la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo" (Stgo. 2,14-17).

Mercedes de Jesús Molina, entendió muy bien lo que implica ser una persona de fe.

La fe le llevó a entregar toda su fortuna y herencia que no era poca, para los pobres y para la comunidad de creyentes que asiduamente se ruinan en la antigua Iglesia de San José de Guayaquil, a la que destinó parte de ella.

La fe le hizo tener en nada cuanto había hecho hasta el momento en el que se entrega a Dios y al hermano (en su juventud)

Por la fe se despoja de sí misma, llega a mendigar por la calles de la sociedad que antes era su espacio social de tertulias y fina diversión, mendiga no para ella, no saca provecho de esa acción, sólo piensa en sus niñas huérfanas y abandonadas que carecían de lo necesario.

La fe le lleva a emprender el viaje misionero hacia el Oriente Ecuatoriano de aquel entonces (sumamente inaccesible)

La fe le hace abrazar a los hermanos de la misión Shuar

La fe le hace sentir,  decir y querer tener alas como la gallina para abrazar a todos creyéndoles sus propios hijos en el Señor, sin distinguir a los unos de los otros

La fe hace de ella una mujer fuerte, con elegancia espiritual, una mujer valiente y decidida.

Estos aspectos y otros más vive Mercedes Molina desde su estado laical

 

Cuando a los 45 años de edad funda el Instituto Santa Mariana de Jesús, su fe fue sencillamente la regla de vida de sus Religiosas.
Alimentaba la fe cuando podía estar delante del Santísimo, allí pasaba cuanto tiempo le dejaban sus ocupaciones y si no podía estar largo rato a los pies de su Divino Esposo, al menos no podía pasar por delante de la capilla sin entrar un momento a saludarle al paso.

La fe hace que Mercedes siendo la fundadora y madre de la naciente comunidad renuncie a ser la máxima autoridad del mismo, pidiendo a una de sus novicias recién profesa asuma tal misión, así la fe es saber delegar y confiar en el otro. ¿Acaso la vida acelerada, el tiempo que no alcanza el activismo, el estrés... nos estará pidiendo a gritos algo?

La fe hace que Mercedes acepte a sus hermanas de comunidad, la vida de ella dice que jamás se la oyó hablar mal de ellas ni siquiera a sus espaldas. ¿Será que esta actitud nos dice algo en la vida comunitaria, familiar, social, eclesial?

La fe de Mercedes le ayuda a discernir: Una de sus novicias le sugiere abrir una escuela pensionada para ayudarse en la alimentación y formación de las niñas huérfanas de la nueva Congregación. ¿Será que en algo debe cuestionarnos la finalidad de nuestros proyectos, de nuestros sueños?

La fe de Mercedes le hace ver en sus superiores al mismo Dios. ¿Acaso cuestiona en algo nuestra posición frente a la autoridad y a su vez la posición de autoridad sea del tipo que fuere frente al otro? ¿Tal vez está insinuando un liderazgo más humano y justo a todo nivel: religioso, familiar, político, empresarial?

La fe de Mercedes continúa viva en usted, en mí, en nosotros, cuando Dios habla a través de la vida y las obras. No es que debo hacer algo para salvarme, ¡no!, lo que debo hacer es vivir la fe sin esperar nada a cambio.

 

Mercedes de Jesús Molina, ¡Mujer de fe inquebrantable!

Ora con nosotros por las múltiples realidades del mundo,

Ven y acompáñanos para responder a la vida que clama,

En los nuevos rostros de orfandad,

En los nuevos escenarios y sujetos emergentes.

 

Conozcamos a Mercedes de Jesús Molina

Difundamos su vida y obra

Unamos corazones para que ella sea en algún momento Canonizada

Colaboremos en sus obras

Celebremos con sencillez y mucha alegría su fiesta el 12 de junio